Thiago Tirante con Olé: qué habló con Djokovic después de ganarle y el trabajo con su equipo que lo llevó al mejor ranking de su carrera :: Olé

Thiago Tirante está en el mejor momento de su carrera y no piensa aflojar. La semana pasada le ganó a Novak Djokovic en la segunda ronda del Masters 1000 de Cincinnati, llegó a cuartos de final y el lunes amaneció en el 42° puesto del ranking ATP, lo más alto que estuvo jamás. Ya pensando en la próxima edición del US Open, habló con Olé sobre lo vivido, el cariño de la gente y la importancia del trabajo con su equipo.
-Qué torneo, Thiago… ¿Ya podés decir que fue una de las mejores semanas de tu vida?
-Sí, sí, 100%. Obviamente por el resultado y por haber sido en un torneo importante, pero sobre todo por las emociones y las sensaciones que viví. Creo que no se asemejan a ningún otro torneo. Fui una persona muy feliz, más allá del resultado. No me imaginé nunca esas cosas, como la victoria contra Nole o hacer un cuartos de final en un Master 1000. Pasé por muchas emociones, muchas sensaciones y creo que lo pude recontra disfrutar.
-Ya nos vamos a adentrar en la victoria, que es una historia aparte, ¿pero cómo se sintió jugar contra Djokovic?
-La verdad es que cuesta jugar contra ese tipo de jugadores… Es difícil disfrutar y disociar de quién es la persona. Es lo que uno tiene que hacer, o intentar por lo menos, porque son personas muy importantes, que yo lo vi mucho tiempo y muchas veces en la tele. Tenerlo del otro lado de la red, que todo el público esté con él y en una cancha central, no es nada fácil manejar ese tipo de presiones, ese tipo de nervios.
-Entré bastante tenso, muy nervioso, y no tuve un buen primer set. Pero más allá de eso, creo que durante el partido me pude ir soltando. Después de un game largo, que duró como 18 minutos más o menos, creo que ahí hice un click, me pude soltar y pude empezar a jugar un poco más. Y como dije, traté de disociar. Pude disociar un poco más quién era él, o quién fue para todo el tenis y para la gente, y enfocarme mucho más en lo que yo tenía que hacer para poder ganar ese partido, que al fin y al cabo es un partido más.
-¿Cuándo te diste cuenta de que el partido era ganable?
-Yo sabía que si jugaba bien tenía posibilidades de ganar desde antes del partido, obviamente. Pero, sobre todo, el quiebre fue cuando gané el segundo set. Ahí pensé: “Bueno, acá está todo empatado. Vamos a un tercer set, a ver cómo cómo suceden las cosas y quién maneja mejor los momentos importantes”. Y en ese tercer set, que fue el que mejor jugué, a medida que iban pasando los games iba confiando cada vez más en mí y en que podía ganar el partido.
-Tuvieron una linda charla en la red. ¿Se puede saber qué hablaron?
-Me dijo “felicitaciones”, me felicitó por la victoria. Yo le dije que había sido un placer compartir la cancha con él, porque obviamente lo recontra respeto, y no mucho más, la verdad… Me felicitó y me deseó suerte, muy cortito ahí en la red. Y yo obviamente estaba con las emociones muy arriba, muy eufórico, y no me salió mucho más. Pero sí lo que me salió en el momento fue agradecerle por todo lo que hizo por el tenis, por lo grande que fue y le repetí que había sido un placer compartir la cancha con él al menos una vez.
-A ver cuándo se vuelven a cruzar…
-Todavía no pasó. Sé que está acá en Nueva York, que está entrenando para el US Open, pero todavía no me lo crucé. Hay un integrante de su equipo que es español y nos felicitó al día siguiente que jugamos; creo que es el manager, pero no tuve la posibilidad de volver a hablar con Nole.
-Imagino que te explotó el celular.
-Muchísima gente me habló. Por lejos fue el torneo donde más impacto generé en la gente por distintas situaciones y soy un afortunado por eso. Soy un afortunado de que la gente, por ejemplo, me diga que hay mucha gente que volvió a ver tenis por mí o que se volvió a ilusionar después de mucho tiempo, que habían dejado de ver el deporte y ahora volvieron… La forma que tengo de jugar, de reírme, mi resiliencia, el no dar ninguna bola por perdida, creo que eso me llena mucho más que un resultado, y que la gente capaz que se pueda identificar conmigo es súper gratificante. No solo para las personas, sino para mi familia también, que es la que me enseñó de muchos valores. Entonces creo que eso fue lo más importante del torneo, el impacto que generé en la gente. Que a los chicos más chicos les agarren ganas de jugar al tenis y que ojalá, Dios quiera, crezca más en Argentina. Eso fue súper importante para mí.
-Ya que hablás de la gente, muchos te apodaron “héroe de Busan” por dejar todo por Argentina e ir a jugar la Copa Davis a Corea del Sur. ¿Qué recordás?
-Fue difícil. No fue fácil para ninguno, porque éramos todos debutantes, y mucho menos para mí que había ido como el uno del equipo; generalmente, la persona que va de uno tiene más presión. Pensaba: “Bueno, todo lo que juegue lo tengo que ganar porque básicamente soy la mejor raqueta en esta serie”. Nos tocó llevarnos la peor parte porque en el tenis uno gana y otro pierde, pero fue un punto de inflexión bastante grande en cuanto a mi año y a mi carrera. Haber tomado la decisión de ir, con el diario del lunes, te puedo decir que fue una de las cosas más importantes que hice en mi vida. Más allá de la derrota, me enseñó mucho y sentí que en esa semana crecí mucho más de la parte mental, sobre todo. Me enseñó mucho, me dejó muchas vivencias que jamás pensé que las iba a vivir. El hecho de jugar de visitante con todo el estadio en contra, con una superficie que no estábamos acostumbrados a jugar, que era muy muy rápida, con jugadores que jugaron por encima de su nivel y que me haya tocado el partido de victoria y el partido de derrota…
-Está bueno lo que planteás sobre aprender en la derrota.
-La derrota me hizo crecer en muchos sentidos. No sé si la victoria me hubiese hecho crecer tanto como el golpe duro que nos dio esa derrota. A ver, estábamos todos ilusionados, era la primera vez de todos y pensamos que era todo lindo, pero la verdad es que no llevamos la peor parte. Le pude tomar el lado positivo a esa derrota y lo que me dejó y eso me hizo crecer muchísimo.
-Bueno, tu crecimiento es palpable. ¿Sentís que estás para posicionarte como la mejor raqueta argentina?
-No sé si decirlo de esa manera… A mí me gustaría hacer mi propio camino, que la gente se sienta identificada porque le gusta algún aspecto mío, mis valores, la forma de juego o lo que sea. Esa es una de las cosas por la cual juego el tenis, porque siento que la impresión que dejo en las otras personas o lo que les hago llegar me llena mucho más que cualquier victoria.
-¿Y cuál es el siguiente paso?
-Los próximos objetivos van a ser… siempre digo lo mismo, intentar ser la mejor persona y el mejor jugador que uno puede. Voy a intentar hacer lo mejor que pueda, lo que esté a mi alcance, y después obviamente el tiempo dirá con el tema del ranking, con el tema de ser la raqueta número uno de Argentina, de Sudamérica u otras cosas. Creo que eso va llegando si tiene que llegar, pero estoy pasando por un lindo momento, lo estoy disfrutando muchísimo. Me estoy enfocando mucho en mí mismo y a medida que va pasando el tiempo va trayendo resultados.
La arriesgada decisión de Tirante y su equipo que terminó dando sus frutos: cambiar la raqueta
-¿El cambio de raqueta también ayudó a esos resultados?
-Sí, también fue clave. Fue muy importante porque sentía que la raqueta anterior, que era la Blade, era bastante rígida y no me ayudaba mucho en cuanto a mi juego; me costaba mucho defender y que la bola agarre un poco de efecto y que tenga un poco más de potencia. Ya había probado esta raqueta una semana y nos había gustado cómo me sentaba, cómo salía la bola, cómo agarraba efecto y cómo la manejaba, entonces creo que fue una decisión muy importante y muy acertada. Son pequeños detalles que marcan la diferencia: la raqueta, la cuerda… Al fin y al cabo somos profesionales, estamos todo el día con eso en la mano y cuando vos le podés dar un plus en algo, ya sea en la parte de alimentación, en la nutrición, en lo físico, creo que marca bastante la diferencia. Le acertamos con ese tema y hoy estamos súper felices porque nos dio mucho más de lo que nos sacó.
-¿Es eso lo que provocó esta mejora en tu ranking o lo atribuís a otros factores?
-No, eso es una parte, yo creo que fue un conjunto de todo. Es estar mejor mentalmente, trabajar muy bien con mis dos psicólogos, estar más concentrado conmigo mismo y no mirar tanto hacia afuera y ver qué hacen los demás. Fue parte también el confiar en mí mismo y en mi equipo. Fue parte de la maduración, donde pude vivir muchos momentos y muchas cosas buenas y malas este año. Y creo que eso es lo que me está haciendo terminar de madurar y de ver de distinta manera las cosas y bueno, capaz que eso se refleje en la cancha.
El trabajo de Tirante con su equipo de psicólogos:
-Me hablaste de los psicólogos, ¿Cómo es el trabajo con los psicólogos de un deportista profesional?
-Hablamos siempre que queramos. Básicamente el psicólogo tiene todo el tiempo del mundo para nosotros, no tiene horario. Si yo quiero hablar ahora porque tengo algo que hablar, le digo, “Che, en cuánto te liberás” y me dice, “Me libero en tanto.” O sea, no hay problema con eso. Si hay que hablar dos o tres veces por día, se habla dos o tres veces por día. Si surge algo antes del partido, hablamos antes del partido, si hay algo después del partido, se habla. Es como que tiene todo el tiempo del mundo para el jugador. Obviamente siempre respetando también sus horarios, porque tienen otros pacientes. Pero sí, eso es básicamente, trabajamos todos los días y aunque sea una vez por día nos llamamos. Y después, si llega a surgir otra cosa en el mismo día, se habla también, no pasa nada. Y, obviamente, siempre en contacto con WhatsApp.
Fuente: www.ole.com.ar







